PROLOGO:
Era una
tranquila noche bañada por la luna, el concierto ya había finalizado y resulto
un poco más agotador que los demás, después de que mi manager me avisara que la
multitud ya se había ido, me cambie de ropa y me quite la peluca, dejando caer
mi largo cabello, sin saber que mi secreto fuese descubierto.
CAPITULO 1: EL
CONCIERTO
El
despertador sonaba a todo volumen, podía escucharlo perfectamente desde la
habitación de mis padres, a solo unos dos cuartos de distancia de la mía. Mi
nana aun no me había levantado, podría ser que mi padre tuviese otro trabajo a
primera hora de la mañana.
Volví a
recostarme en la almohada color fresa y nuevamente me dormí profundamente. Lo
siguiente que escuche fue la tierna voz de mi nana Karen, que me decía que me
levantara.
-
Buenos
días señorita Elena
Mi nana
era alta y delgada, ojos con un tono de pistache y cabello chocolate, ella
había cuidado de mi desde que tenía 5 años, siempre estaba al tanto de mi,
incluso más que mis propios padres, debido a que ellos casi no se encontraban
en la casa.
-
Buenos
días Karen
Aun
adormilada me dirigí al baño a tomar una ducha y después dirigirme a la escuela
Rawson, en donde tomo clases, se tocar el violín y el piano, pero el tipo de
música que más me gusta siempre ha sido el rock y el pop.
Para poder
disfrutar de mi música como a mí me gusta, Karen me ayudo a inscribirme en un
casting para idol, después de varios concursos, por fin conocí a mi manager,
Karla, de baja estatura, cabello ondulado hasta los hombros y de color castaño,
ojos avellana y de nacionalidad mexicana.
Al
cepillarme el cabello me mire en el espejo, realmente era bonita con mis ojos
color azul mar y mi cabello hasta la cintura color castaño, pero me gustaba más
la forma en la que me veía cuando iba a los conciertos, cabello corto. Lacio,
blanco y ojos esmeralda.
Al
bajar los escalones que conducían directo al comedor enfrente de la cocina
observe que mi nana hablaba por teléfono, podría ser Karla haya dejado la
noticia de un nuevo concierto.
-
Ya
estoy lista
-
Desayune
antes de irse, por favor
En la
mesa se encontraba un jugo de naranja y un plato con huevo revuelto con un pan
tostado encima.
La banda
se llama “MiraLuz”, mi alias es “Soledad” y la banda no conoce mi verdadera
identidad además de mi manager y se les ordeno nunca espiarme. Marco, el
guitarrista, es alto, sus manos son grandes y toca realmente bien los solos,
sus ojos castaños claro muchas veces toman un tono miel, de cabello ondulado
hasta los hombros, el del tipo chico serio pero que realmente sabe ser un chico
lindo. Raúl, el baterista, tiene teñido el cabello de gris, dice que le gusta
llamar la atención, las primeras veces que nos conocimos intentaba ligarme, mas
no me agradaba mucho hasta que lo puse en su lugar, el es demasiado directo y
usa pupilentes morados. Cristian, el bajista, es el más animado del grupo, su
cabello rebeldemente pelirrojo con tonos negros, sus ojos azul rey tienen una
luz propia y siempre que surge algún problema entre nosotros, es el que nos
une, como si fuera nuestro núcleo.
-
Esta
mañana ha llamado Karla
- ¿Qué te ha dicho?
- Que el 14 de febrero
habrá un concierto, Cd. Victoria
-
¡¿QUÉ?!
¡ES MAÑANA!
¡No
podía ser cierto!, las veces que habían concierto tenia por lo menos escribir
una o dos canciones, tendría que concentrarme todo el día en ello para por lo
menos escribir una… lo más probable era que estuviese muy ocupada como para
olvidarse por completo de llamarme al celular.
Mire el
reloj y marcaba las 6:23, ya era hora de que me fuese en dirección a la
escuela.
Ya era
la cuarta hora de clase y aun no tenía ninguna idea para poder escribir una
canción, ya tenía unos 2 CD’s pero tenía que seguir escribiendo canciones, o
por lo menos eso me decía Karla. Si me hubiera dicho antes no me vería tan
presionada con todo esto y podría estar escuchando la clase.
~Riiiiiiiiiiiiiiiiiiing~
Sonó el
timbre del descanso.
Tenía
pensado quedarme en el aula para poder pensar un poco y de paso ver si tenía
algo de tiempo para poder repasar un poco las lecciones de las materias de hoy.
-
¡hola!
Alguien
grito y me abrazó de la nada
-
¡Lucia!
- Te vi algo
preocupada, por eso vine
- Gracias, no es nada
importante – aunque sí lo era
-
¿Sabías
que vendrá “MiraLuz”?
Ahí
estaba la verdadera razón por la cual Lucia venia, por lo regular yo tenía
boletos extras, para invitar gente que yo quisiera que fuese, pero Karen estaba
muy ocupada con la casa, mientras que mis padres no era en realidad una opción,
así que por lo regular Lucia me pedía boletos, siempre emocionada por nunca
saber donde los consigo si casi siempre los boletos se agotan en un santiamén.
En la
salida me fui en dirección a una fuente que se encontraba en el centro, ese
lugar siempre se me había hecho tranquilo y nunca nadie me había interrumpido
en ese lugar.
De
pronto, sin querer, escuche una pequeña discusión entre un chico de cabello
negro como la noche y una chica rubia ojiazul, la cual se veía muy molesta con
el primero.
-
¡espera!
– insistía el muchacho, con una expresión de tristeza
- ¡NO! ¡ESTO SE ACABO!
-
Pero…
¿Por qué?
La
chica me miro con una mirada furiosa y después se fue, dejando al chico ahí
como si no valiera nada para ella.
-
Lo-Lo
lamento... – dijo una voz apenada pero tierna. –…Ella es demasiado
temperamental…
- Entonces deberías
aceptar su oferta de terminar
- ¡¿disculpe?!
- Ella no debería
tratarte así, como si fueras un perro con el cual puede jugar cuando le dé la
gana.
-
Pero…
yo la quiero…
Me
encontraba apoyada en la fuente, tome mis cosas y me levante, con la intención
de irme a casa.
-
En
el amor hay sacrificios que deben hacerse ¿no?
- …nombre… - susurro
- ¿perdón?
- ¿Cuál es tu nombre?
- Me llamo Elena, Elena
Cleanfire
-
Soy
Rafael, mucho gusto
Sus
ojos de tono esmeralda no apartaban su vista de los míos, ni los míos de los de
él. Era como si algo atrajese mi mirada hacia la suya. Pero debía irme, aun no,
aun no era el momento de enamorarme y hacerla de Julieta, esperando a su Romeo
en el balcón.
-
Me
voy – dije y con una rápida huida me gire y seguí mi camino, sin siquiera
voltear a verlo.
Al
llegar a casa fui recibida por Karen, la cual menciono que Karla había llegado
y que se encontraba en la biblioteca, esperando mi llegada.
Cuando
me dirigí a la biblioteca, recordé a Rafael, se notaba que era un chico dulce y
del tipo que se deja fácilmente manipular por su novia, vaya que me daba
lástima, pues no debería hacerlo, no debería ser tan “mandilón”.
Karla
me pregunto escandalosamente acerca de la letra de la canción, ella le tendría
un ritmo para mañana en la mañana; mientras, yo, debía hacer mis maletas para
el viaje y transformarme en “Soledad”.
El
automóvil estaba estacionado afuera, Karla se encontraba esperando dentro, en
la parte trasera junto con la letra de la canción y yo mientras me despedía de
Karen. De camino a recoger a los demás fuimos practicando el tono de la canción
y después ya comentamos a todos sobre la canción, Marco, Raúl y Cristian ya
estaban acostumbrados a escuchar una nueva canción y mientras componerla de
camino al hotel en el cual tendríamos que hospedarnos.
“…Un
día tan tenso y oscuro te conocí
Tu luz
atravesó mis ojos tan mágicamente
Como
imposible puede sonar esto.
Tus
ojos me llamaban y yo
Desidia
solamente ocultarme
A
través de mi temor a enamorarme
No no
no
No quiero
amarte,
No
quiero enamorarme
Pero
esos ojos tuyos
No
hacen más que llamarme
Esa luz
tan cálida y dulce…”
Era una
tranquila noche bañada por la luna, el concierto ya había finalizado y resulto
un poco más agotador que los demás, los chicos y yo platicamos un rato, mientras el público se retiraba del
lugar. Después de un buen tiempo los chicos se retiraron junto con sus
familiares y amigos que habían citado al concierto.
Después
de que mi manager me avisara que la multitud ya se había ido, me cambie de ropa
y me quite la peluca, dejando caer mi largo cabello, después de cambiarme de
ropa escuché un golpe sordo contra el suelo, al girarme observe que se trataba
de Rafael, el chico de la fuente.
-
¡¿ELENA?!
- ¿se puede saber qué
rayos haces aquí? – Pregunte realmente furiosa
-
Es
solo que quería conocer a Soledad♥
Realmente
ya me había pasado una vez con Marco, pero me las arregle para que no se diera
cuenta de que era yo. Ahora solo debía convencer a Rafael de que no dijera nada
de nada.
-
Ya
que sabes esto…
- Sal conmigo –
interrumpió
- ¿eh? ¿dijiste “sal
conmigo”? – No hare tal cosa – me negué
- ¿Por qué? – dijo con
un tono de ruego y tristeza
- Porque no te conozco
de nada ¿Cómo puede gustarte un desconocido?
-
Pero
me gustaste en el momento en que me aconsejaste…
Cada palabra
que salía de su boca sonaba más convincente, mientras me hacia ponerme cada vez
más nerviosa.
-
De
verdad me gustas… - su rostro estaba demasiado cerca del mío, no sabía qué
hacer o reaccionar y no se alejaba ni un centímetro, todo lo contrario, cuando
sentí su respiración mi cuerpo reacciono y lo empuje con todas mis fuerzas.
-
¡no
digas esas cosas a la ligera! – grite
“brrrrr”
sonó mi celular, era Karla, le hice señas a Rafael para que no hiciera ningún
ruido.
-
¿si?
-
¡¿aun
no terminas de vestirte?! ¡llevo media hora esperándote!
Voy -Voy en seguida…
- colgué – debo irme, te veo mañana en la fuente a las 2:00 pm
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